23. April 2009
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Se puede decir que, desde un punto de vista dinámico, las técnicas de Aikido están racionalmente estructuradas. Este punto de vista se podría resumir como sigue:
El cuerpo humano en movimiento es similar a una peonza, y cuando no esta en movimiento se mantiene en la estable postura de un tetraedro regular. Esta posición de base triangular es la postura ideal para comenzar las técnicas de Aikido. Como al iniciar el movimiento, el cuerpo se convierte en una peonza, según hemos observado, las técnicas de Aikido deberían permitir alcanzar un estado en el que poder cambiar el CENTRO del adversario por medio del propio movimiento esférico en torno a nuestro CENTRO con el objeto de envolverle en él y poderle manejar.
Hay un viejo dicho que encierra los secretos del jujutsu: “Cuando te empujen, cede, y cuando tiren de ti, empuja”. El ingenio de los fundadores de la antiguas jujutsu ryu queda reflejado en los siguientes versos:
El alma del sauce es la suavidad, que vuelve la fuerza del viento contra él. Si la flexibilidad y la firmeza fueran la esencia de la fuerza, el entrenamiento sería mucho más fácil. La flexibilidad es el camino hacia la fortaleza; aprende, pues, su exquisita utilidad.
Estos poemas ilustran el principio de la suavidad. Jujutsu significa literalmente “técnicas de la suavidad”, mientras que judo quiere decir “Vía de la suavidad”.
Cuando estos mismos conceptos se explican a través de los principios del Aikido, decimos: “GIRA cuando te empujen, y ENTRA cuando tiren de ti”. Esta circularidad en el movimiento difiere de la trayectoria rectilínea del jujutsu y procura mayor variedad y eficacia si se utiliza a fondo como resultado de la acción entre fuerzas centrífugas y centrípetas propias del movimiento esférico.
Por esta razón, en el Aikido no estamos en oposición dual con el adversario, sino que formamos con él una unidad que controlamos a través de la fuerza centrífuga que mana de nosotros y de la fuerza centrípeta que viene hacia nosotros. Cuando este movimiento esférico se mantiene como unidad sistemática, aparecen entonces el bello ritmo y el movimiento circular fuera de lo común, propios del Aikido. Por ejemplo, la fuerza efectuada al hacer un trompo, cuya fuerza de rotación se transmite a todas sus partes, pero a la vez concentra y estabiliza su masa alrededor de un eje (en este caso nosotros), y atrayendo o repeliendo todo lo que toca. Ejemplos de este tipo se observan en fenómenos naturales como los remolinos y los torbellinos.
Todo esto nos permite comprender el hecho de que las técnicas de proyección en Aikido estén basadas en el movimiento de la cadera. El adversario se envuelto así en una acción de fuerzas centrífugas y centrípetas que le coloca en una situación inestable, girando alrededor de nosotros que somos el eje, el centro, de ese movimiento circular, de manera que nosotros estamos estables, pues somos el eje, y el otro esta dando vueltas a nuestro alrededor, por efecto de la fuerza centrífuga que producimos al girar, con lo que esta inestable.
La mayoría de las técnicas de articulación de Aikido aprovechan el movimiento natural de las mismas, diferenciándose de las técnicas de volteo ordinarias, que lastiman las articulaciones haciéndolas girar en dirección contraria a la forma natural. Las técnicas “naturales” son una consecuencia de la aplicación racional de los principios del movimiento circular y esférico del Aikido.
Cuando contemplábamos al Fundador en acción y analizábamos la relación de estas fuerzas veíamos que los movimientos de sus manos y de sus pies trazaban órbitas esféricas cada vez más aceleradas en torno a sus estables caderas. Cuando sostenía un palo, su cuerpo y el palo adoptaban una forma esférica y el palo parecía tener vida. Así, cuando nosotros entrenamos Aikido debemos estudiar la técnica procurando ser como una pirámide cuando estemos parados, y como un cuerpo esférico cuando estemos en movimiento. Este cuerpo esférico debe ser versátil, concentrando el poder que contiene y armonizando las fuerzas centrífugas y centrípetas, como una pelota de goma que rueda por una pendiente botando con agilidad a pesar de los baches.
Las relaciones entre estos tipos de fuerzas merecen ser estudiadas más profundamente desde el punto de vista de las Dinámicas Aiki, si bien durante el entrenamiento es aconsejable aprender a mantener el estado de “no pensamiento” y no dejarnos perturbar por el análisis teórico.





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