Las Normas

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ETIQUETA SOBRE EL TATAMI

 

Se debe saludar al entrar y al salir del tatami.


Saludad siempre en dirección al Kamiza (shomen) y el retrato del fundador.


Las armas deben estar en su lugar mientras no son utilizadas.


No utilicéis un Dogi o armas que no os pertenezcan.


Algunos minutos antes del inicio del entrenamiento debéis efectuar ejercicios de calentamiento. 


Sentaos en seiza, todos en la misma línea y en postura de meditación. Estos pocos minutos permiten que vuestra mente se libere de los problemas de la jornada y se prepare para el estudio.


La clase empieza y termina con una ceremonia. Es esencial la puntualidad para participar en ella, pero si es inevitable la demora, debéis esperar sentados al lado del tatami hasta que el Sensei os haga la señal para incorporaros a la clase.


La forma correcta de sentarse sobre el tatami es la posición seiza. En el caso de tener una lesión en la rodilla, podéis sentaos con las piernas cruzadas. Nunca estiréis las piernas ni os apoyéis contra la pared o una columna. Debéis estar prestos a reaccionar en todo momento.


No salgáis del tatami durante el entrenamiento, salvo en caso de lesión o malestar y siempre avisando al instructor. 


Cuando el Sensei demuestra una técnica, debéis permanecer sentados en seiza o con las piernas cruzadas y observar con atención. 


Después de la demostración, saludad al maestro, a continuación a un compañero y luego comenzad a trabajar.


En el momento que se anuncia el fin de una técnica, parad inmediatamente el movimiento que estéis efectuando, saludad a vuestro compañero y reunios con los demás practicantes sentados en línea.


No permanezcáis de pie, sin trabajar, sobre el tatami. Si es necesario, esperad vuestro turno sentados en seiza.


Si por una u otra razón os es absolutamente necesario formular una pregunta al Sensei, acercaos a el (nunca lo llaméis) saludadlo con respeto y esperad a que este disponible. (Un saludo de pie es suficiente en este caso.)


Cuando el maestro demuestre un movimiento en particular, poneos de rodillas y observad con atención. Saludadlo cuando haya terminado. 


Cuando corrija a algun practicante, podeis parar vuestra practica y mirar. Sentaos en seiza y saludad de la misma manera.


Aceptemos los consejos y las instrucciones del instructor o nuestros compañeros de rango superior (Sempai) e intentemos aplicarlas con sinceridad, lo mejor que podemos. No hay lugar para la discusión.


Estáis aquí para entrenaros, no para imponer vuestras ideas a otros.


Si conocéis el movimiento y trabajáis con alguien que lo desconoce, podéis guiarlo. Pero no intentéis corregir a vuestro compañero si no tenéis el nivel de yudansha (cinturón negro).


Hablad lo menos posible. El Aikido es experiencia.


No permanezcáis ociosos sobre el tatami antes o después de la clase. 


El espacio esta reservado para estudiantes que desean trabajar. 


El dojo posee otros espacios para desarrollar actividades sociales.


Es responsabilidad de todos mantener el dojo limpio.


Durante las clases esta prohibido comer, beber, fumar y mascar chicle dentro y fuera del tatami, tampoco con el Dogi puesto.


En todo momento esta prohibido desarrollar estas actividades dentro del tatami.


Utilizar un lenguaje correcto y no inadecuado.


No participar en juegos, peleas amistosas, actividades ruidosas y aquella otra que pueda causar alboroto.


Tratar el lugar y a las personas con el máximo respeto, dignidad y cortesía.

 

 

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REGLAS PARA EL PRACTICANTE

 

Es necesario respetar la enseñanza, la filosofía del Fundador y la manera en que el instructor (sensei) la transmite.

 

Cada practicante se compromete moralmente a no utilizar jamás una técnica de Aikido para hacer daño a otros o para exteriorizar su ego. 

 

El Aikido no es una técnica de destrucción sino de creación. Es una herramienta que conduce al desarrollo de una sociedad mejor a través del desarrollo del carácter del individuo.

 

Esta prohibido solventar conflictos personales sobre el tatami. El Aikido no es una pelea callejera. se está sobre el tapiz para trascender y purificar las reacciones agresivas, para adoptar el espíritu del samurai.

 

 

Estáis en el tatami para trascender y purificar vuestras reacciones agresivas, para adoptar el espíritu de un samurai a través del descubrimiento de la propia responsabilidad social.

 

No debe haber espíritu de competición sobre el tatami. 

 

El objetivo del Aikido no es pelear y derrotar al enemigo sino pelear y derrotar a los propios instintos agresivos. 

 

La fuerza del Aikido no reside en la potencia muscular sino en la flexibilidad, la comunicación, el control de uno mismo y la modestia.

 

No se tolerara ninguna clase de insolencia. Debemos ser conscientes de nuestros limites.

 

Cada alumno tiene distintas capacidades físicas y diferentes razones para practicar Aikido. Todas merecen respeto.

 

El verdadero Aiki es la aplicación correcta y flexible de la técnica apropiada en cualquier circunstancia que se presente.

 

Es vuestra responsabilidad no ocasionar daño alguno. Ha de protegerse al compañero y a uno mismo.

 

Aceptad los consejos del Sensei e intentad aplicarlos con sinceridad, lo mejor que podéis. No se aceptan contestaciones.

 

Todos los practicantes estudian los mismos principios. No debe haber desacuerdos en el seno del grupo. Todos los habitantes del dojo forman una gran familia. El secreto del Aikido es la armonía.

 

Un estudiante de Aikido lo es tanto dentro y fuera del Dojo por lo que deberá actuar siempre con el máximo respeto y corrección. 

 

 

Si no podéis respetar estas reglas, os será imposible estudiar Aikido en este dojo